LOS TEATROS DE LA MEMORIA
Un abordaje del padecimiento psíquico por el arte
por Gustavo Aruguete
Crear un espacio de resistencia cultural como oposición a la tristeza, a la impotencia, al aburrimiento de la sociedad, para ser protagonistas de nuestra propia historia.
"Para sobrevivir hay que contar historias" (U. Ecco)
Casi espontáneamente, apenas provocado por una convocatoria boca a boca, un grupo se congrega.
Algunos saben del ritual por el que están aquí, otros solo lo imaginan, la mayoría desconoce los motivos de ese viaje compartido. Nos convoca la necesidad de compartir historias, o mejor un relato de ellas, que encuentre a un grupo dispuesto a escucharlas, a emocionarse y transformarlas en pequeñas narraciones.
Un encuentro, como aquellos provocados por antiguas conjuras, donde un grupo de desconocidos acuerdan develar historias secretas.
El invitado de honor de esta ceremonia es la memoria, transformada en relato compartido. No en el sentido de una confesión, ni de una prolija trascripción, sino el de la alegría del descubrimiento.
La intención es reanudar un dialogo interrumpido, con los personajes del pasado, presentificados en los actores de este grupo.
Un Yo "dramaturgo, ingenuo e infantil, usa antiguas escenografías donde desplegar sus dramas. Escenarios corporales, vinculares, sociales por donde vagabundean personajes en busca de un autor que de forma a su guión vital. Cuando recuperen su propio mundo, las historias se transformarán en farolas que iluminen un dialogo nuevo, inédito, creativo.
Cuando nuestro teatro interior permanece secreto el repertorio se mantiene siniestramente repetitivo y los personajes cristalizados en el pasado.
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