EL ACTO CLINICO
El acto clínico fue desplazado de la práctica médica.
No palpamos, no auscultamos y solo escuchamos lo suficiente para derivar al paciente a otra maquina, privilegiada en la certeza diagnostica. Deshumanizada, despersonalizada nos propondrá un dialogo con el paciente sin lugar para la duda, el error. Hemos reemplazado la relación Medico-Paciente por una más perfecta: la Tecnología-paciente.
Hemos perdido las palabras de su padecimiento, la historia de su dolor, el contexto familiar de su sufrimiento, su entorno psicosocial. Hemos perdido al Hombre.
Desobstruimos una arteria, recambiamos una válvula, colocamos un marcapaso. ,la obsesión es prolongar la supervivencia, la meta es la temporalidad, la medida de nuestra eficacia.
Quien se encarga de devolverle la palabra, de escuchar su queja, de contenerlo en su relato de como a vuelto a la vida.
Salvamos sus vidas, pero no estamos dispuestos a escuchar como quedaron sus afectos, como se las arregla con su nueva emocionalidad. Olvidamos al Ser Humano que hay detrás del enfermo
También el Médico queda relegado al rol de experto en indicación y manejo de técnicas, recortado en una función de mero observador de la lectura diagnóstica. Los afectos de ambos deben quedar fuera del campo, para no perturbar el curso natural de la enfermedad.
Recurrimos entonces a la disociación afectiva, al discurso distante, a la carencia de información, al recorte de toda pregunta, al dominio y control de toda implicancia emocional.
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