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por Gustavo Aruguete
Las formas actuales de sufrimiento impulsan al sujeto a un vacío de sentido y a la búsqueda de un lleno totalizador, que lo empujan a enfrentar la urgencia del momento con la violencia del acto, evitando el sufrimiento de "pensar".
La búsqueda de mecanismos de apuntalamiento grupal es restaurar la pertenencia a un "nosotros", recuperando la singularidad y permitiendo la producción de nuevos sentidos y es un trabajo posible de ser concretado en situación grupal.
La necesidad de ligarse, el deseo de pertenencia a un conjunto y la búsqueda de apuntalamiento en el otro, son condiciones que hacen posible los anudamientos como producto del trabajo en grupo.
El grupo terapéutico. Posibilidad de trabajo psíquico.
Tomamos como ejemplo y modelo de acción al Grupo Terapéutico de Adolescentes, pero lo que sigue es aplicable a todo grupo en marco terapéutico.
El grupo se constituye en apoyo y sostén para un trabajo psíquico que implica reestructurar su identidad, mediante la resignificación de vínculos tempranos y la modelización de nuevas formas relacionales. En una zona de apuntalamiento por la escucha de otros, podrá elaborar las alternativas del transito de lo infantil a lo adulto y la imposición de las diferencias, sexuales, generacionales, con la perdida de la ilusión.
Mediante la transferencia de experiencias vinculares anteriores, reconstruye escenas con las que se identifica, proyecta sus fantasías en el grupo mientras los demás ocupan los lugares imaginarios de su escenificación.
La cuestión de la cura.
Podríamos definir la cura como un reposicionamiento subjetivo del hombre en su mundo. La capacidad de producir acontecimientos, la instalación del deseo y su realización en el horizonte de lo posible.
En un sentido mas estricto, y siguiendo al psicoanálisis, es el levantamiento de resistencias, la modificación de las manifestaciones sintomales, el relanzamiento del deseo, el levantamiento de las inhibiciones y un giro del conflicto que defina su perfil estructural.
Esto requiere una disponibilidad del sujeto para la aventura subjetiva de un análisis.
Además de un interlocutor atento, que tenga un sentido particular de la escucha, capaz de cobijar con la palabra el desamparo ajeno, sin proteger ni apoyar, sino capaz de arrojar al sujeto a la exploración de su angustia, a deconstruir lo defensivamente instituido.
¿Cómo se produce la cura en grupos?
La cura es siempre individual o mejor dicho singular, no se cura el grupo, carente de inconsciente sino los sujetos que elaboran sus duelos en él.
El grupo convoca el lugar de la conjura, de la trasgresión, de la hermandad, de la catarsis, al tiempo que se convierte en lugar posible para la creatividad y el procesamiento de las crisis subjetivas y sociales.
En la tensión dialéctica entre lo intra psíquico e ínter subjetivo, su articulación entra en crisis y es su re-articulación, nueva y distinta, la cura.
El grupo terapéutico. Posibilidad de trabajo psíquico.
Tomamos como ejemplo y modelo de acción al Grupo Terapéutico de Adolescentes, pero lo que sigue es aplicable a todo grupo en marco terapéutico.
El grupo se constituye en apoyo y sostén para un trabajo psíquico que implica reestructurar su identidad, mediante la resignificación de vínculos tempranos y la modelización de nuevas formas relacionales. En una zona de apuntalamiento por la escucha de otros, podrá elaborar las alternativas del transito de lo infantil a lo adulto y la imposición de las diferencias, sexuales, generacionales, con la perdida de la ilusión.
Mediante la transferencia de experiencias vinculares anteriores, reconstruye escenas con las que se identifica, proyecta sus fantasías en el grupo mientras los demás ocupan los lugares imaginarios de su escenificación.
El grupo permite la necesaria reestructuración de su psiquismo siguiendo tres ejes de acción:
1- Proyecto identificatorio.
En la adolescencia se produce un proceso de desidentificación de los modelos parentales de la niñez que, constituidos en pasado, buscan ser reemplazados por nuevos modelos de referencia identificatoria.
Esta experiencia es caracterizada como de crisis y el grupo adquiere lugar de apoyo y sostén, dándole un lugar de reconocimiento y permitiendo el desarrollo de un mundo propio.
Se funda así un espacio transicional, confiable, donde transitar esta resignificación identificatoria, cuando el grupo le provee un ámbito de articulación psíquica con lo social.
El grupo interno del adolescente se proyecta al contexto grupal donde el sujeto organiza una dramática donde instalar su rol y desplegar su fantasmática. Recrea su grupalidad interna y reafirma su identidad.
2-La búsqueda de significados.
El conocimiento es la posibilidad de otorgar significados a lo ausente, a las perdidas, a la finitud, a las diferencias. El proceso grupal representa un lugar de perdida de certezas y de instalación de nuevas preguntas y problematizaciones.
3- Construcción de un pasado.
Reconstruir el pasado significa la posibilidad de investir el presente para anticipar el futuro.
Es el otro del grupo, el que prestando su cuerpo y su mundo interior en el contexto grupal, permite la escritura de la autobiografía de los modelos vinculares del pasado, rescribir su historia identificatoria y rescatar su origen.
La cuestión de la cura.
Podríamos definir la cura como un reposicionamiento subjetivo del hombre en su mundo. La capacidad de producir acontecimientos, la instalación del deseo y su realización en el horizonte de lo posible.
En un sentido mas estricto, y siguiendo al psicoanálisis, es el levantamiento de resistencias, la modificación de las manifestaciones sintomales, el relanzamiento del deseo, el levantamiento de las inhibiciones y un giro del conflicto que defina su perfil estructural.
Esto requiere una disponibilidad del sujeto para la aventura subjetiva de un análisis.
Además de un interlocutor atento, que tenga un sentido particular de la escucha, capaz de cobijar con la palabra el desamparo ajeno, sin proteger ni apoyar, sino capaz de arrojar al sujeto a la exploración de su angustia, a deconstruir lo defensivamente instituido.
¿Cómo se produce la cura en grupos?
La cura es siempre individual o mejor dicho singular, no se cura el grupo, carente de inconsciente sino los sujetos que elaboran sus duelos en él.
El grupo convoca el lugar de la conjura, de la trasgresión, de la hermandad, de la catarsis, al tiempo que se convierte en lugar posible para la creatividad y el procesamiento de las crisis subjetivas y sociales.
En la tensión dialéctica entre lo intra psíquico e ínter subjetivo, su articulación entra en crisis y es su re-articulación, nueva y distinta, la cura.
En los grupos, esta se produce entre dos polaridades:
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a- El apoyo múltiple y la modelización, la función de apego de la piel psíquica, el encuadre como garantía de continuidad, las identificaciones y los nuevos modelos adquiridos en el proceso.
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b- La pérdida y la elaboración simbolizante. (La falta original, las perdidas, la diferencia, la alteridad) y a través de ellas la constitución de un mundo simbólico.
En ambas hay un proceso de re-escritura psíquica donde el dispositivo grupal aportaría condiciones privilegiadas para la cura.
La condición de la cura supone la pérdida de baluartes narcisistas, el momento de desilusión, el develamiento de las implicaciones vinculares. Junto con la instalación del principio de realidad en la deconstrucción de ciertas representaciones sociales.
En el centro del grupo queda un espacio posibilitador de simbolizaciones.
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