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Una propuesta organizacional alternativa.
Por Gustavo Aruguete
Las redes son formas de interacción social, definida por un intercambio dinámico entre personas, grupos e instituciones en contextos de complejidad. Un sistema abierto y en construcción permanente, que involucra a conjuntos que se identifican en las mismas necesidades y problemáticas y que se organizan para potenciar sus recursos.
En el intento de comprender, descubrir, desentrañar el funcionamiento de las redes sociales en nuestra realidad latinoamericana, debemos reconocer que no responden a una definición univoca sino que, construyen su significado en una pluralidad de sentidos.
Según la Real Academia Española: Una Red es un conjunto o trabazón de cosas que obran a favor o en contra de un fin o intento común.
Para Osvaldo Saidon, la red es una estrategia que habilita a relacionar las producciones sociales y la subjetividad que en ellas se despliega.
Algunos las describen como una forma particular de funcionamiento de lo social. Otros, hablan de una modalidad de pensar sus prácticas.
Los demás lo encuadran como una estrategia que guía acciones comunitarias e intervenciones sobre grupos vulnerables.
Para otros es una propuesta organizacional alternativa, a la caracterizada por la estructura piramidal instituida, con unidad de mando y control social.
"Un sistema abierto, multicéntrico, que, a través de un intercambio dinámico entre sus integrantes y con los de otros sistemas organizados, posibilitan la potenciación de los recursos y la creación de alternativas novedosas para la resolución de problemas y satisfacción de necesidades". (Elina Dabas)
A la estructura piramidal como expresión de la dirección centralizada propia de las organizaciones corporativas y a la morfología en archipiélagos, como evidencia de independencia entre sus componentes, se contrapone la multicentralidad de la conformación en Redes. Un sistema de conformación reticular, con autonomía relativa de sus partes integrantes, y donde el significado de cada una está dado por la intensidad de sus intercambios relacionales que la definen. El vínculo se sostiene por una intensa circulación comunicacional, donde convergen ideales y sentimientos de pertenencia.
Una sociedad fracturada.
Los escenarios que habitamos son los de una sociedad con un sistema democrático restringido. La base estructural de esta restricción es su fragmentación en grupos aislados del conjunto social, inevitablemente en pugna entre sí, y que se alternan en su condición de victimas y victimarios.
Advertimos la existencia de una sociedad fragmentada en "minorías aisladas", discriminada en grupos humanos en los que se producen, al decir de R. Castel, procesos de desafiliación, que sufren pasivamente una pérdida en su pertenencia social.
En 1991, Alberto Binder, abogado venezolano, definía a la minoría, "... como un grupo social aislado de otros grupos sociales, con imposibilidad absoluta de adquirir hegemonía política, con escasa posibilidad de producir políticas sociales, y que por lo tanto sufre, como sujeto pasivo, prácticas arbitrarias de otros grupos sociales, siendo sometida a condiciones de vida por debajo de los derechos humanos, sin defensa o protección posible, por su misma condición."
Esta fragmentación se apoya mas en una característica de "grupo" que en una verdadera estratificación en clases sociales. Un prisma de difracción en minorías como Los Desocupados, los Niños de la calle, los Homosexuales, los Vendedores ambulantes, los Piqueteros, los Ocupas, los Sin Tierra, los Drogones, etc.
La repercusión subjetiva es la de una desvitalización de sus redes vinculares, la pérdida en la capacidad de planificar el horizonte más inmediato, una carencia de protagonismo para transformar sus condiciones de vida y una fractura en la continuidad en los procesos sociales.
En definitiva, la pérdida de pertenencia a un sistema organizado alrededor de lo laboral y que hoy se define expulsivo, con imposición del individualismo como única posibilidad de salvarse de la marginación y el naufragio.
En una sociedad con un Estado agotado, en una dramática imposibilidad de satisfacer las necesidades colectivas, con Instituciones cristalizadas en su impotencia y Estructuras de Representación incapaces de dar respuesta a desafíos que las superan por su complejidad, las instancias sociales pierden significado.
La justicia no protege, la educación no sostiene proyectos, el Estado no garantiza igualdad de oportunidades. La impunidad es el verdadero poder.
En síntesis, una sociedad con necesidades de complejidad creciente confrontando a un Estado que ha agotado su capacidad de respuesta.
La red como alternativa.
A la macro desestructuración de la sociedad en su conjunto, la comunidad comienza a responder con estructuras alternativas. Micro articulaciones que parten, según Martínez Nogueira, del "reconocimiento de la complejidad de los procesos sociales, de la historia como proceso abierto, de la necesidad de negociación para la convivencia, con la creciente valorización de la iniciativa para la resolución de problemas que afectan el cotidiano, la solidaridad como instrumento para la acción y las estrategias múltiples para la resolución de problemas"... "un reconocimiento en la interacción, una intencionalidad, una elección y un proceso, una decisión individual en un contexto social".
Identidad e inserción social.
La propuesta alternativa de construcción de Redes Sociales, se enmarca en la intención de rescate de un sujeto definido por sus pertenencias múltiples.
Su identidad no depende ya de su inclusión en una clase o grupo social sino del reconocimiento de su pertenencia a múltiples comunidades, aceptando las diferencias y el mutuo reconocimiento, construyendo convivencia y solidaridades.
Su inserción social es definida por la interacción y el intercambio entre conjuntos sociales, grupos multiculturales con necesidades e intereses comunes.
La pertenencia a una Red Social promueve la consolidación del intercambio entre diferentes, reforzando la identidad y la integración, en la construcción de interacciones, para la resolución de problemas y satisfacción de necesidades, como producto de la participación social.
La lógica de las redes sociales.
El concepto de redes alude a la noción de lo vincular y se asume como lenguaje de expresión de los mismos.
Su lógica no apunta a una pretensión homogenizadora sobre los grupos sociales, sino a la intención de organizar la sociedad en su diversidad, mediante la estructuración de "lazo" entre esos grupos, desafiando a la estructura piramidal de la organización social y proponiendo alternativas a su fragmentación y articulación caótica.
Las redes vinculares "espontáneas" están presentes en todos nuestras relaciones y actividades y el sujeto podría definirse por la densidad de estas interacciones, pero su consolidación depende del reconocimiento consciente de esos intercambios y en la articulación de una intención compartida.
Esa consolidación, dice Mario Róvere, "responde a diversos y sucesivos niveles de construcción, y deberá recorrer las instancias del reconocimiento, el conocimiento, la colaboración, la cooperación y la asociación para la organización de contratos sociales nuevos".
La Red. Una alternativa organizacional.
En ámbitos marcados por la diversidad, la RED como modelo de organización, no busca homogeneizar sino organizar la heterogeneidad, permitiendo la autonomía relativa entre sus niveles.
El modelo piramidal tradicional de las formas jerárquicas de la organización corporativa y de la construcción del modelo social, centraliza la autoridad y el control social e imagina a una sociedad de composición uniforme. La estructura piramidal sería garantía imprescindible de institucionalización y producción.
Las redes proponen en cambio, un modo de articulación multicéntrica, con amplio grado de autonomía entre sus partes, tolerando la fragmentación y buscando organizar la diversidad mediante la articulación de nodos en vinculación solidaria.
La estructura en red, insiste en la profundización de la autonomía y su constitución reafirma su presencia. La unidad de análisis y acción de una red es la "unidad de vínculo", en un comportamiento solidario.
La intervención en redes sociales.
Existe un momento definido por interacciones espontáneas y por cierta práctica desordenada de intenciones compartidas.
La Intervención en Red es un intento organizador de esas prácticas. Una acción reflexiva para verse a sí mismo, explicitando un campo de intereses y pensando prácticas que articulen códigos comunes. Marcando fronteras alrededor de sí y fijando objetivos para el conjunto, "se fundan a sí mismos y se diferencian de otros", definiendo una identidad.
La red social se constituye en la vincularidad de diferentes actores sociales.
Según Pierre Bordieu " Un actor no es aquel que actúa conforme al lugar que ocupa en la organización social, sino aquel que modifica su entorno material y sobre todo social. Que transforma los modos de decisión, las relaciones de dominación y las orientaciones culturales".
La red se constituye en una metodología para la acción, para la producción de alternativas válidas y para la reflexión sobre lo social como totalidad.
El dispositivo de abordaje:
En nuestro abordaje de intervención en redes sociales, recurrimos a un modelo instrumental que llamamos: "Taller de Trabajo Participativo".
El taller es un modo operativo de trabajo con grupos de aprendizaje. Su modalidad rompe el estereotipo de que hay "alguien", poseedor de una verdad consagrada y "otro", carente y receptor pasivo. Rompe con la idea de que el Saber se posee por aquel otro de que el conocimiento se construye.
La metodología se sostiene por el Pensar-Sentir-Haciendo, construcción de un espacio habitado por pluralidad de ideas y su circulación grupal.
El dispositivo propone un pasaje por una experiencia vivencial que busca la palabra, cargada de significados nuevos.
Dice Dabas: "El taller se constituye como agente de cambio, la acción de aprendizaje se da en la persona que participa y se proyecta a su contexto", iniciando un proceso de transformación de la realidad.
En él intentamos:
Reflexionar sobre la estructura y el funcionamiento de los vínculos grupales y sobre las crisis que soportan.
Capacitar para operar sobre las prácticas de los actores sociales que las protagonizan como un aprendizaje para la autogestión.
Descubrir los obstáculos y
Problematizar nuestro accionar en redes, para encontrar las condiciones de superación.
El Taller no es una estructura acabada, instalada en certezas sino un espacio compartido y en permanente gestación, con la inclusión de lo imprevisto y el riesgo que conlleva todo proceso creativo.
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